LA BELLA MARSELLA

¿A qué esperas? Marsella es una mezcla entre Nápoles y Río de Janeiro. Nada más salir de la estación, el verano nos acaricia la piel. Una ciudad donde se respira vida y bullicio.

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PREPARANDO EL TERRENO

Toalla a la espalda para bajar por las rocas con un polo en la mano. Todos los chavales que te cruzas van bien equipados para la temporada. Si buscas pescado fresco, lo tendrás. Una cervecita con los pies en el agua y una pizza de infarto, ¡aquí están! ¿Y qué más? Pícnics a orillas del mar, ajo a tutiplén, fiestas en azoteas, buenas compras y vistas al Mediterráneo... ¡en Marsella, da gusto! Pero toma nota para no perderte nada.

NUESTROS LUGARES FAVORITOS

La Caravelle

La Caravelle es una taberna típica del Puerto Viejo que combina lo más antiguo y moderno de la ciudad.

Unos cuantos escalones y llegamos al hall (el hotel se encuentra en la parte de arriba), que da paso al comedor de este restaurante desfasado pero con encanto. Un lugar al que merece la pena ir para escuchar jazz del bueno de vez en cuando.

Lo mejor es sentarse en una de las seis mesas de la terraza para admirar, cuando el sol se pone, los barquitos que se precipitan en la dársena del puerto y, en lo alto, la silueta de Notre Dame de la Garde. ¡No puedes perdértelo!

34 quai du port
lacaravelle-marseille.com


Sushiqui

Christian no le teme a nada. Técnicas japonesas hasta el filo de su cuchillo, en su pequeño restaurante perdido en la ciudad, sirve unos platos que deleitan los sentidos. Cada mañana sale en busca de pescado fresco desde el Puerto Viejo hasta Carro (en la Costa Azul).

Con vinilos de fondo, sirve lo que quiere a su ritmo. Sopa de esquinade (cangrejo) y alcachofa, bonito crudo, burrata, berro y huevas de pez volador, filete de pescadilla enrollado en alga kombu con mantequilla de miso y hongos shiitake, trocitos de nueces tostadas, pulpa y zumo de lima, todo al vapor.
Bolitas de arroz con vinagre y sorbete de yuzu a ritmo de hip hop. ¡Simplemente genial!

Unos 40 € por persona. De martes a sábado de 20:00 a 21:30 (previa reserva).
31 rue Goudard
€€

C2

El último hotel que causa sensación en la ciudad está diseñado por una pareja de arquitectos reconvertidos en hoteleros, Claire Fatosme y Christian Lefèvre (C2). Estos dos amantes de las líneas blancas más depuradas y del diseño del siglo XX, desde Arne Jacobsen a los hermanos Campana, le han insuflado vida a esta casona familiar del siglo XIX situada no muy lejos del Puerto Viejo.

Mármol en cada esquina, un pasamanos de bronce, un parqué que chirría: ¡todo de época! Y el arte como hilo conductor: cada mes se organizan exposiciones de pintura, fotografía y performances de luces y sonido. La guinda la ponen el spa, el patio, el jardín vertical y la playa privada en la isla Degaby... Haznos caso, quedarán grabados en tu memoria.

48 rue de Brignoles
c2-hotel.com
€€€

Villa Marie Jeanne

A siete paradas de metro del Puerto Viejo, en su casona familiar del siglo XVIII, Valeilles de Montmirail cocina el pescado únicamente para sus huéspedes.

Con vinilos de fondo, sirve lo que quiere a su ritmo. Morena a la brasa, carpaccio de pulpo, éclade de mejillones, sopa de pescado, caballa auténtica servida cruda sobre alcachofas violetas, bullabesa por encargo y cuando el tiempo lo permite. Porque aquí solo se cocina si los pescadores salen a la mar.
Un lugar excepcional y un cocinero inolvidable. Además, podemos quedarnos a dormir en una de las habitaciones. Menú único a partir de 30 €. Reservar 24 horas antes.

4 rue Chicot
villa-marie-jeanne.com
€€

Jogging

¡Orgullosos de ser marselleses! Algunos tanto que se atreven a un cara a cara con la ciudad y plantan una guerrilla store. Y, de repente, Marsella se convierte en Berlín, o Helsinki. ¡La insolencia del fotógrafo Olivier Amsellem lo deja claro! Su ojo, su pasión por el diseño y las piezas exclusivas, combinados con el talento de Charlotte Brunet y de Véronique Louaty (Bepi Valerio para los amigos), directora artística y autora de la selección de ropa y complementos de edición limitada...

Así nació Jogging. En una antigua carnicería de la rue Paradis que sigue con los ganchos colgados, sus azulejos y el cartel en la puerta. Como una tienda clandestina. Una guerrilla store. Y, para nada, una concept store. Aquí todo es de categoría. Cada centímetro cuadrado se ha diseñado al milímetro. Diseño, moda, un alma, mucha vida.

103 rue Paradis
joggingjogging.com
€€

Y si quieres preparar bien tu maleta y tu viaje...

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